Días de cero condiciones que estremecen mis principios mas obsesos
tardes de calurosa inquietud que brindan un acogedor refugio a mis más básicos placeres.

Enclaustrado en mil dudas que se deslizan por las ventanas de un horizonte lejano, aprisionados, confundidos y lastimados.

La temporada ha iniciado, un ciclo continuo de noches estrelladas y arrebatadas oportunidades. Situaciones donde  la fogata de mil y un pensamientos colindan con la desesperación de un niño ausente.

La satisfacción es aun un escenario frágil, en donde mi voz ahogada, busca con temor un eco de consuelo, y las rojas paredes que decoran el limbo de mi destino reflejan la pasión con la cual me atrevo a desafiar a la incertidumbre de una vida exhibida pero no ofrecida.